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Stock Market Stalls as Labour Market Strengthens

El mercado bursátil se estanca al tiempo que el mercado laboral se fortalece

Vie., 13/02/2026 - 09:14

El mercado bursátil de EE. UU. ha disfrutado de un crecimiento casi ininterrumpido desde el fin de la pandemia, alcanzando un máximo histórico tras otro. Pese a un tropiezo el pasado abril tras los aranceles del “Día de la Liberación” de Trump, el S&P 500 y el Nasdaq 100 han subido un 14% y un 16% interanual, respectivamente. Sin embargo, en los últimos meses el crecimiento se ha desacelerado —si no es que se ha detenido—, al tiempo que el mercado bursátil de EE. UU. enfrenta dificultades para encontrar nuevos catalizadores en un contexto de inflación persistente y de continua incertidumbre geopolítica e interna.

A medida que llega a su fin el primer trimestre de 2026, el último informe de empleo trae señales mixtas para las acciones, justo cuando Jerome Powell, presidente de la Fed, se acerca al final de su mandato. Mientras tanto, los sectores que estaban sobrecalentados parecen moderarse y las negociaciones comerciales podrían dar frutos pronto. En este contexto, los precios actuales de las acciones en EE. UU. podrían ser atractivos para los inversores con una visión de largo plazo. En este artículo analizaremos todos estos factores y otros más para explorar el comportamiento de las acciones a lo largo del próximo año.

Niveles de empleo sólidos antes del cambio en la Fed

Las cifras de empleo de esta mañana dieron un golpe inesperado a los mercados de acciones: los datos de enero de la Oficina de Estadísticas Laborales revelaron que el desempleo bajó a 4,3% y se crearon 130.000 nuevos empleos. Si bien este sólido desempeño del mercado laboral refleja una resiliencia económica subyacente que podría impulsar una apreciación sostenida de las acciones con el tiempo, la reacción inmediata del mercado muestra una creciente preocupación por el rumbo de la política de la Reserva Federal en el corto plazo. El informe de empleo, mejor de lo esperado, ha retrasado las expectativas de flexibilización monetaria: la herramienta CME FedWatch ahora proyecta que habrá que esperar al menos hasta junio para un recorte de tasas, y aun entonces la probabilidad es de apenas 48%. Para los inversores en acciones que esperaban el impulso que suele acompañar a condiciones monetarias más laxas, esto implica un reajuste del calendario, más que un revés de fondo. Al final, la solidez del nivel de crecimiento del empleo suele correlacionarse con el poder de gasto de los consumidores y la estabilidad de los ingresos corporativos, dos factores clave para el desempeño bursátil a largo plazo.

Sin embargo, la ecuación se vuelve considerablemente más compleja ante la muy esperada nominación por parte del presidente Trump de Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal. Las históricas preferencias de una política monetaria laxa por parte de Warsh sugieren un giro eventual hacia recortes de tasas más agresivos una vez que asuma el cargo; una encuesta reciente de Reuters a economistas prevé que los recortes comenzarían de forma decidida poco después de su confirmación. De entrada, este panorama flexible parece favorable para las valoraciones de las acciones, ya que tasas de interés más bajas suelen reducir las tasas de descuento y aumentar el valor presente de las ganancias futuras. Sin embargo, este posible lado positivo viene con una salvedad importante que los inversores prudentes no pueden pasar por alto. La inflación ya se aceleró a 2,9% interanual el mes pasado, alejándose aún más del objetivo declarado de 2% de la Fed, generando dudas sobre la sostenibilidad de una flexibilización agresiva. Si Warsh impulsa recortes de tasas demasiado ambiciosos en un entorno en el que la inflación sigue elevada, las ganancias nominales de las acciones podrían resultar ilusorias una vez ajustadas por la pérdida de poder adquisitivo.

Vientos comerciales y redes amplias

Más allá de la dinámica de la política monetaria, dos cambios estructurales merecen atención cercana de los inversores a medida que nos acercamos al final del primer trimestre de 2026. En primer lugar, la política arancelaria sigue evolucionando desde la fase de implementación, muy disruptiva, de la primavera pasada en el Hemisferio Norte, cuando las medidas del “Día de la Liberación” desencadenaron una fuerte liquidación de febrero a abril que puso a prueba la convicción de los inversores. Con el paso a la mesa de negociación, estamos viendo un marco más estable y predecible que los mercados pueden valorar con mayor confianza. Los acuerdos comerciales bilaterales recientes han fijado aranceles de 15% con socios económicos importantes, entre ellos la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, mientras que un acuerdo de 12 meses con China aporta cierta certidumbre temporal y una base para una solución permanente. Aun así, estos avances diplomáticos no cambian el hecho de que el impacto acumulado sobre los consumidores y las empresas estadounidenses sigue siendo considerable. 

Según cálculos del Yale Budget Lab, las tasas arancelarias efectivas han subido drásticamente: de alrededor de 2% al inicio de 2025 a un estimado de 14,3%, tras considerar los ajustes en el comportamiento de los consumidores. Esto supone un obstáculo relevante para los márgenes de ganancia corporativos, especialmente para minoristas y fabricantes que dependen de componentes importados o de productos terminados. En segundo lugar —y quizá de forma más alentadora para quienes buscan condiciones sostenibles de mercado alcista—, el liderazgo del mercado de acciones se está ampliando entre sectores, algo que históricamente ha precedido periodos prolongados de apreciación. La consolidación de NVIDIA durante seis meses en torno a los niveles actuales, junto con el hecho de que ocho de los once sectores del S&P 500 hayan marcado nuevos máximos históricos en las últimas semanas, sugiere que la concentración impulsada por la IA que dominó en 2023 y 2024 está dando paso a una participación más sana y diversificada entre industrias y capitalizaciones de mercado. Si las negociaciones comerciales en curso siguen arrojando resultados bilaterales constructivos que reduzcan la incertidumbre y fomenten un comercio mutuamente beneficioso entre empresas de EE. UU. y del resto del mundo, y se mantiene la rotación sectorial actual, las valoraciones del mercado en general podrían convertirse en puntos de entrada atractivos para inversores pacientes de largo plazo, dispuestos a ver más allá de la inevitable volatilidad de corto plazo y enfocarse en la calidad fundamental de los negocios.

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